sábado, 23 de julio de 2011

El Banco de España nacionaliza la CAM y despide a los gestores

Via el Pais

La Caja Mediterráneo (CAM) firmó su sentencia de muerte cuando no logró mantenerse en la fusión capitaneada por Cajastur. En marzo, por culpa propia o ajena, la CAM rompió aquel acuerdo y quedó como un barco a la deriva, sin rumbo ni patrón. Ayer, cuatro meses después, la Comisión Ejecutiva del Banco de España hizo pública la nacionalización de la entidad y la destitución de todos sus gestores. Según los primeros cálculos, el Estado se quedará con al menos el 80% del capital tras inyectar los 2.800 millones.


La mala gestión de la entidad, demostrada en su enorme apetito por el ladrillo, incluso cuando la crisis ya había comenzado, así como la fuerte injerencia política del PP, que provocó la entrada en ruinosos proyectos faraónicos, han acabado con la que fuera la cuarta mayor caja de España. Ayer se enterraron 136 años de historia de una entidad con 3,3 millones de clientes.

El organismo dirigido por Miguel Fernández Ordóñez ha decidido inyectar 2.800 millones de capital y 3.000 millones más de liquidez para evitar que atraviese dificultades si hubiera retirada de depósitos los próximos días. "Todas las medidas adoptadas hoy garantizan que CAM pueda seguir operando con normalidad y cumpla con todas sus obligaciones frente a terceros. Por tanto, los depositantes y los acreedores pueden estar absolutamente tranquilos", aseguró ayer el Banco de España en una nota.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, aseguró que los clientes de la caja "pueden estar absolutamente tranquilos" porque la entidad seguirá desarrollando su actividad con normalidad tras ser intervenida por el Banco de España. José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía, señaló que la venta se hará lo más rápido posible y con el menor coste para los contribuyentes, según Bloomberg.

Campa admitió que se podría establecer un "esquema de protección de activos", es decir, que el Estado ofrecerá dinero al que la asuma porque el déficit de capital es mayor que los 2.800 millones que pondrá el FROB. La entidad que menos dinero reclame por asumir los activos y pasivos de la CAM será la que se la adjudique.

CAM es la tercera caja que quiebra desde el inicio de la crisis. La primera fue Caja Castilla La Mancha, en marzo de 2009, la segunda fue Cajasur, en mayo de 2010, que pasó a manos de la BBK tras recibir 395 millones de ayudas y la tercera ha sido la CAM. Una caja por año; un ritmo quizá demasiado lento para la gravedad de la crisis inmobiliaria, que tenía atrapadas a las entidades desde el principio de la crisis. También se puede resumir así: ha caído una caja controlada por el PSOE, otra de la Iglesia y otra del PP. Algunos afirman que no es casualidad el signo político.

Antes del fracasado Banco Base, la caja alicantina ya había roto un intento de fusión con Caja Murcia y otro con Caja Madrid y Caixa Galicia.




El proceso legal clave para la operación ha sido el traspaso de todos sus activos financieros a un banco, Banco CAM, constituido como sociedad por acciones. Desde medianoche es una realidad en el Registro, y esto es lo que ha facilitado la nacionalización. Desde hoy sábado, la CAM estará administrada por el FROB "con el objetivo último de estabilizar el grupo, capitalizarlo y proceder a su reestructuración".

Una vez saneada, la caja será subastada entre entidades competidoras. Bruselas debe autorizar el proceso. El Santander, el BBVA, el Banco Popular, el Sabadell, Unicaja, Ibercaja, las cajas vascas (lideradas por BBK) así como BNP Paribas, estudiaron las cuentas de la entidad, pero no llegaron a realizar ninguna oferta. Según directivos de estas entidades, el saneamiento de la CAM tiene un coste entre 3.000 y 4.000 millones. Es decir, mucho más de lo que ha inyectado el Estado, pero la cifra final no se conocerá hasta que las entidades que acudan a la subasta escriban la cifra. Si se concluye que la CAM no vale nada porque sus necesidades de provisión son mayores que sus recursos propios (2.600 millones), podría desaparecer la obra social. Sobre todo si es adquirida por un banco.

Desde hoy los competidores actualizarán los informes realizados durante meses bajo el control de Nomura. Hay mucho en juego porque quien se quede con la CAM será el líder del negocio minorista en España, ya que la entidad tiene 1.000 oficinas.

El presidente del BBVA, Francisco González, ha reconocido que quiere duplicar su cuota de negocio en España en tres años, una operación que pasa necesariamente por una adquisición. Incluso ha admitido recientemente que la reestructuración de las cajas es una oportunidad para consolidar un nuevo mapa del sector. El Santander también ha confesado su interés en posibles compras. Ayer mismo, el Banco Popular comentó que "estudiarían" las oportunidades que surjan por la venta de cajas.

Los rumores sobre el futuro de la CAM se dispararon desde primera hora de la tarde. Fuentes conocedoras de la operación aseguraron que el último intento de evitar la nacionalización fue una fusión con Ibercaja. Desde hace días, la CAM estudiaba el proceso y, según algunas fuentes, se presentó un último plan ayer mismo por la mañana, que no fue admitido por el supervisor. La entidad aragonesa proponía una fusión con la CAM y, posteriormente, solicitar ayuda al FROB. No pudo ser. La versión oficial del supervisor dice que el jueves le dio a la CAM un plazo de 10 días para presentar un plan solvente, pero ayer pidió su intervención y se cerró el proceso "ante la imposibilidad de encontrar de inmediato una solución viable".

¿Está mucho peor financieramente la entidad alicantina que otras entidades que han pedido ayuda al FROB, como Novacaixagalicia, CatalunyaCaixa o Unnim? Algunos expertos dicen que la CAM ha caído porque no tenía un equipo gestor de confianza para Ordóñez y sí un presidente, Modesto Crespo, que no ha demostrado controlar el consejo (esta semana hubo un conato de rebelión interna que irritó al supervisor y pudo precipitar el proceso); además de un Gobierno autonómico de soporte, la Generalitat valenciana, que había perdido fuerza política a chorros tras el escándalo de los trajes del presidente Camps.
"Financieramente no estará mucho peor que las demás, pero se ha quedado sin respaldo político y sin gestores. Eso la hizo muy vulnerable", comenta un experto. Otro analista apunta que los planes sobre la CAM se han acelerado porque el Gobierno recibió la indicación en Bruselas, tras la cumbre del Eurogrupo, de que acelerara la recapitalización de las cajas.

Técnicamente no se ha considerado una intervención porque ha sido la propia caja la que ha pedido ayuda. Según el supervisor, la entidad manifestó ayer "al Banco de España la imposibilidad de encontrar de inmediato una solución viable para el negocio financiero" y solicitó "la sustitución de sus administradores por otros designados por el FROB, para que el Fondo proceda a ampliar el capital del Banco y dé plena seguridad a sus depositantes y acreedores".

La nota de prensa de la CAM decía que había acordado "solicitar al Banco de España la anticipación por parte del FROB" para "ofrecer la mayor estabilidad y normalidad a su ejercicio financiero". También afirmó: "Para facilitar la transición operativa y de gestión de la CAM, el consejo ha puesto a disposición del FROB sus órganos de administración, así como la junta general de accionistas del Banco CAM".

El FROB confió la gestión de la CAM a dos de los administradores de la intervenida Cajasur: José Antonio Iturriaga y Tomás González Peña, a los que se suma el auditor Benicio Herranz Hermosa. A corto plazo, ellos serán los nuevos timoneles de un barco dañado, pero pronto llegará un patrón, que nada tendrá que ver con Alicante, para iniciar un rumbo completamente diferente.

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